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jueves, 16 de abril de 2020

Texto para transcribir en WORD o Writer

El Poder de las Palabras

Cuentan que el fabulista Esopo estuvo un tiempo al servicio de Xantu. Un día, lo envió al mercado a que comprara lo mejor que hallara. Esopo fue y compró una lengua.

-¿Eso es lo mejor que encontraste?

-Sí, con la lengua podemos expresar amor, verdad, alabanza, ánimo... La lengua permite a los hombres comunicarse, entenderse.

Pasado un tiempo, el patrón volvió a enviar a Esopo al mercado y le pidió que, en esta oportunidad, le trajera lo peor que pudiera encontrar. Esopo fue y volvió con otra lengua.

 -¿Eso es lo peor que encontraste?

- Sin duda. Con la lengua podemos calumniar, mentir, ofender, chismear, injuriar.

Las palabras son como seres vivos, capaces de hacer reír o llorar, de hundir o levantar, de aturdir o sublimar.

No hay duda de que, si algunas personas se mordieran la lengua, se envenenarían.

martes, 31 de marzo de 2020

Reflexión para Transcribir en Word o Writer

KIOSCOS DIBUJOS PARA COLOREAR
SE TU MISMO
Cuenta el columnista Sidney Harris que, en cierta ocasión, acompañaba a comprar el periódico a un amigo suyo, quien saludó con cortesía al dueño del quiosco. Este le respondió con brusquedad y desconsideración. El amigo de Harris, mientras recogía el periódico que el otro había arrojado hacia él de mala manera, sonrió y le deseó al vendedor un buen fin de semana. Cuando los dos amigos reemprendieron el camino, el columnista le preguntó:

  • ¿Te trata siempre con tanta descortesía?
  • Sí, por desgracia.
    -¿Y tú siempre te muestras igual de amable?
  • Se tu mismo
    Sí, así es.
    -¿Y por qué eres tan amable con él cuando él es tan antipático contigo?
  • Porque no quiero que sea el, quien decida cómo debo actuar yo.
       La persona plenamente humana es aquella que consigue ser ella misma. Es un Actor de su propia vida, no un 
re-actor ante lo que hacen o dicen los demás. Actúa por sus propias convicciones, no por reacción a como actúan con él los demás. 
Antonio Pérez Esclarín

viernes, 18 de diciembre de 2015

La señora que devolvía las estrellas de mar

Bajo los zarpazos de una tormenta formidable el océano se agigantó y durante toda la noche estuvo estrellando su furia contra la playa. Olas de más de tres metros arrojaron sus entrañas de caracolas, peces, algas y mil otros elementos.
Cuando al amanecer se calmó la tormenta, la playa estaba totalmente cubierta de estrellas de mar, que palpitan levemente a la luz de la mañana. Una caminante madrugadora empezó a devolverlas al mar, en una misión que, ante mano, parecía condenada al fracaso dada la enorme cantidad de estrellas en la arena.
-Buenos días, señora -le dijo un turista que la miraba con asombro-, ¿Puede usted decirme qué es lo que está haciendo?  
-Devuelvo estas estrellas de mar al océano.  Si no las devuelvo pronto, morirán por la falta de oxígeno.
-¿Pero no le parece inútil y descabellado su esfuerzo? Es imposible arrojarlas todas al mar hay millones y además posiblemente ciento de playas cubiertas también de estrellas de mar que irremediablemente van a morir.  ¿De verdad que no se da cuenta que se consumirá en tiempo, esfuerzo y no cambiará nada?
La mujer sonrió dulcemente, se agachó, tomó otra estrella de mar y antes de arrojarla dijo: ¡Para esta si cambió algo!
******************************************

Es cierto que es muy poca nuestra ayuda en medio de este mundo tan necesitado, no va a resolver los problemas de millones de personas. A pesar de nuestro esfuerzo, millones de personas están condenados al fracaso a la enfermedad a la pobreza … Pero esto no puede ser una excusa para que no te entregues con entusiasmo para cumplir tu misión. No resolverás los problemas de todos pero sería imperdonable no ayudar a los que pudiste ayudar.  Vive de tal modo que la gente que te rodea experimenten una verdadera gracia el haberte tenido a su lado. Que cada uno de ellos sientan que, para ti, él si es alguien realmente importante. 

domingo, 13 de diciembre de 2015

"El Diamante"

Resultado de imagen de imagenes de diamantes
Hay un bellísimo cuento de un peregrino que se quedó a pasar la noche debajo de un árbol en un bosque cercano al pueblo. En lo más profundo de las tinieblas, pues era noche cerrada sin luna ni estrellas, oyó que alguien le gritaba:
-¡La piedra! ¡La piedra!, dame la piedra preciosa peregrino.
El hombre se levantó, se acercó al hombre que le gritaba y le dijo:
-¿Qué piedra quieres hermano?
-La noche pasada- le dijo el hombre con voz agitada- tuve un sueño en el que se me dijo que si venía aquí esta noche encontraría a un peregrino que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre.
El peregrino hurgó en su bolsa y le dio la piedra diciendo:
-La encontré en un bosque cerca del río. Puedes quedártela.
El desconocido la cogió y fue corriendo a su casa.
Al llegar a su casa, abrió la mano y vio que era un enorme diamante. Durante toda la noche no pudo dormir de la emoción, había surgido algo en su cabeza que le daba vueltas durante toda la noche.
Al amanecer volvió al lugar donde había dejado al peregrino y le dijo: “Dame por favor, la riqueza que te permite desprenderte con tanta facilidad de un diamante”.

----  La verdadera riqueza la aprendí de un humilde Belén----- No consiste en amontonar cosas, sino en saberse desprender  de ellas.
Nuestra civilización nos enseña a apoderarnos de cosas, cuando debería iniciarnos en el arte de desprendernos de ellas, porque no hay libertad no vida real sin un aprendizaje del verdadero desprendimiento.
En momentos en que impera la cultura del tener, el aparentar y el consumir, y se presenta el egoísmo como un valor fundamental, debemos cultivar con la palabra y el ejemplo el valor del desprendimiento. Asumir la vida como servicio puede ser la clave para encontrar sentido y plenitud.
Es lo que le sucedió al hombre vela, que comprendió que su misión de dar luz, vencer las tinieblas e iluminar vidas suponía el gastarse y derretirse en la entrega.


lunes, 11 de febrero de 2013

Para ti yo soy alguien

Juan trabajaba en una planta distribuidora de carne. Un día, terminando su horario de trabajo, fue a uno de los refrigeradores para inspeccionar algo; en ese momento se cerró la puerta, se bajó el seguro y quedó atrapado dentro.

Aunque golpeó la puerta fuertemente y comenzó a gritar, nadie pudo escucharlo.
La mayoría de los trabajadores habían partido a sus casas, y fuera del refrigerador era imposible escuchar lo que ocurría dentro.
Cinco horas después, y al borde de la muerte, alguien abrió la puerta. Era el guardia de seguridad que entró y lo rescato.
Juan preguntó a su salvador como se le ocurrió abrir esa puerta si no era parte de su rutina de trabajo, y él le explicó:
"Llevo trabajando en ésta empresa 35 años; cientos de trabajadores entran a la planta cada día, pero tú eres el único que me saluda en la mañana y se despide de mí en las tardes. El resto de los trabajadores me tratan como si fuera invisible. 
Hoy, como todos los días, me dijiste tu simple "Hola" a la entrada, pero nunca escuché el "Hasta mañana".

Espero por ese "Hola" y ese "Hasta mañana" todos los días;). Para ti yo soy alguien, y eso me levanta cada día. Cuando no oí tu despedida, supe que algo te había pasado... Te busqué y te encontré!! Reflexión: se humilde y ama a tu prójimo, todos somos importantes....!!!

lunes, 20 de febrero de 2012

Es que ya no la aguanto.....


La fábula del erizo

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

Los erizos dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se  abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o  desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.

De esa forma pudieron sobrevivir.

Moraleja de la historia
La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con  los defectos de los demás y admirar sus cualidades. y tú ¿qué piensas?


Gracias Mary Sol

martes, 16 de agosto de 2011

Cuentos para crecer parte IV "Los albañiles que picaban piedra"

Una profe en la Universidad nos contó esta historia muy interesante, espero te guste y no es tan textual como ella lo contó, es que se me escapan detalles, pero la esencia se mantiene.

Unos albañiles estaban picando piedra frente a un enorme edificio en construcción.  Se acercó un curioso a uno de ellos y le preguntó: "¿Qué están haciendo aquí?".  El albañil lo miró con dureza y le dijo: "¿Acaso no se da cuenta? picando piedras, trabajando bajo el sol inclemente, como esclavos, y por un miserable sueldo y además sin el menor reconocimiento.  Vea aquel letrero con los nombres del Alcalde y del Arquitecto y nosotros nada, que somo los que trabajamos duro y dejamos la piel en la obra"
El curioso se acercó a otro albañil y le preguntó también que estaban haciendo. "Aquí como puede ver, picando piedras para levantar este enorme edificio, el trabajo es duro y está muy mal pagado, pero la crisis está cada vez peor, no hay mucho trabajo por allí, y algo hay que hacer para llevarle la comida a los hijos".
Se acercó el curioso a un tercer obrero y le hizo la misma pregunta, éste tercer obrero le contestó con gran entusiasmo, una enorme sonrisa  y un brillo de satisfacción en sus ojos: "Estamos levantando la Catedral mas hermosa del país.  Las generaciones futuras la admirarán impresionadas y escucharán el llamado de Dios en el sonido de las campanadas de sus torres, lanzadas contra el cielo. Quizá yo no la vea terminada, pero me siento muy feliz de ser parte de esta extraordinaria aventura, todos los días doy gracias a Dios por esta gran oportunidad que me da".
***
El mismo trabajo, el mismo salario, y la misma falta de reconocimiento, el primero lo veía como esclavitud, el segundo como resignación, el tercero, como pasión, aventura y reto.
y tú ¿que estás haciendo?

Un abrazo,
Cuentos para crecer parte I "Muerte del Sr. No puedo"
Cuentos para crecer parte II "Comer la galleta"
Cuentos para crecer parte III "Lecciones de gansos"

domingo, 7 de agosto de 2011

Cuento para crecer (Parte II) "Comer la galleta con el brazo extendido"

El otro día, recordé un juego que realizamos en el cole; la hermana Marielos, nos pidió a todos ponernos de pie y luego a cada uno nos entregó una galleta, el brazo donde teníamos la galleta tenía que mantenerse extendido (nada de flexionarlo mientras duraba el juego), y el otro brazo no lo podíamos usar por nada,   a la señal del sonido del silbato, contábamos con 40 seg.  para comernos la galleta, eso si, sin flexionar los brazos, por lo que resultaba casi imposible llevarla a la boca, hasta que a una amiga se le ocurrió la buena idea de acercarse a donde estaba yo y darme con su brazo extendido su galleta, y yo al ver lo que hacía,  repetí la misma acción, ambas comimos y ella ganó el premio por tan brillante idea.

No había otra forma mas practica y fácil de comer la galleta, sino dando la nuestra a una amiga y ella a su vez dando la suya a nosotros.    El resto de la clase, incluyéndome a mi, pasamos el tiempo pensando en nosotros mismos, en como resolver nuestro problema de comernos la galleta. Que horror! tantas miradas  limitativas, encerradas en su yo.

La Hna. Marielos nos dejo claro, entre otras ideas que ahora no recuerdo bien, que la genuina educación debe cultivar el valor humano de la entrega y del servicio desinteresado.  Ser plenamente persona implica vivir con y para los demás por amor de Dios.  Que muchas veces Dios está esperando que nos demos a los demás desinteresadamente, para darse El, con todos sus dones y bendiciones a nosotros mismos.

¿Y a ti que te dice este juego? ¿Te gustaría compartirlo?

Termino con un famoso poema de la primera persona y mujer, de América Latina, en ganar el Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral, te confieso que es uno de mis poemas favoritos:


Toda naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.
Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los
corazones y las dificultades del problema.

Hay una alegría del ser sano y la de ser justo, pero hay,
sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.
Que triste sería el mundo si todo estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.

Que no te llamen solamente los trabajos fáciles
¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!
Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito
con los grandes trabajos; hay pequeños servicios
que son buenos servicios: ordenar una mesa, ordenar
unos libros, peinar una niña.
Aquel que critica, éste es el que destruye, tu sé el que
sirve. El servir no es faena de seres inferiores.
Dios que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera
llamarse así: "El que Sirve". 

Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos
pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién?
¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?


Un abrazo,
cuento para crecer parte I (muerte del Sr. No puedo)
cuento para crecer parte IV (los albañiles que picaban piedras)

jueves, 7 de julio de 2011

Cuentos para crecer (parte I): "La muerte de: No Puedo"

Hace tiempo cuando estaba en mi cole, una maestra muy querida, un día cansada de escuchar tantos "Maestra no puedo", decidió poner en práctica un ejercicio que leyó en algún libro y que funcionó:

Escribid todos  una lista de cosas,  que no podéis hacer:    

Mi lista:

  • No puedo escribir con letra cursiva manteniendome en la línea.
  • No puedo conducir la bici, me da miedo caerme
  • No puedo compartir mis juguetes con mi hermana son míos
  • No puedo subir las escaleras eléctrica sola
  • No puedo hacer rompecabezas 
  • No puedo dejar de enfadarme si no obtengo la mejor calificación

La maestra también escribió su lista  (solo nos leyó una que decía: no puedo lograr que todos los padres vengan a mis tutorías).   Pasados unos minutos de intensa reflexión, nos puso una música muy suave casi melancólica y comenzó un discurso que mas o menos recuerdo así:

Hoy a muerto el Señor "NO PUEDO", (nos pidió que colocáramos las listas dobladas en una caja vacía de tiza), pobre, desde hace mucho años, ha estado acompañándonos en la vida, siempre se dejaba ver en la circunstancias menos esperadas y mas apremiantes, nos dejó una huella muy honda en el corazón, que pena la verdad, pero no tenemos porque desanimarnos, porque nos ha dejado un legado muy poderoso, nos ha dejado, a sus hermanos PUEDO, PODRÉ Y LO HARÉ, ellos darán tributo a su hermano y ya no estaremos mas tristes.

Nos fuimos al patio del cole, hicimos un agujero y enterramos la caja de tiza con las pequeñas listas de no puedo. Luego fuimos al salón de clases y dibujamos unas lápidas que ponían "NO PUEDO" Q.D.E.P.
Las pegamos detrás en la cartelera, y desde ese día cada vez que alguno repetía una frase diciendo "No puedo", enseguida le recordábamos (señalando las lápidas de la cartelera), que "NO PUEDO" se murió y que tenía que recurrir a  sus hermanos PUEDO, PODRÉ Y LO HARÉ.

Que bonita y gran lección para niños y mayores, solo tenemos que poner ganas y la confianza en Dios.

 Un abrazo,
Artículo relacionado: cuento para crecer parte IV  Los albañiles que picaban piedra